La Mujer Medicina que todas somos

En los libros de antropología o en la búsqueda de una visión más espiritual que tanto se percibe en nuestros días, se habla muy a menudo del concepto de la Mujer Medicina.

Pensar y reflexionar sobre este concepto puede suponer, sin duda, un interesante despertar a nuestro SER que como mujeres vale la pena descubrir o, mejor dicho, re-descubrir.

La mujer medicina que todas llevamos dentro es una entidad llena de historias, de sabiduría adquirida con el tiempo, heredada a través nuestro linaje femenino. La mujer sanadora despierta tarde o temprano desde el interior hasta el exterior para ver las cosas con mayor trascendencia, equilibrio, intuición y sabiduría. Entiende que la persona que más puede ayudarle, que más conocimientos, afecto y valores le puede transmitir en su vida es ella misma.

Hoy quiero compartir contigo y profundizar en estos interesantes conceptos que, si estas resonando conmigo te servirá de mucho, tanto como sucedió conmigo.

A lo largo de nuestra historia y en este legado cultural aún tan arraigado, a nuestro pesar, la figura de la mujer quedaba casi siempre vinculada al área del cuidado, de la crianza y la atención de niños o mayores. Quizá por ello en esa fuerte obligación por dar todo su ser, energía y afecto a los demás, la mujer se olvidaba de atenderse a sí misma.
Lo hemos visto en nuestras abuelas, e incluso en muchas de nuestras madres, relegadas todavía al ámbito privado de la sociedad.
Lo creamos o no, en esta actualidad tan moderna, y supuestamente igualitaria, siguen dándose muchas de estas conductas. Las mujeres continuamos priorizando muchas veces a los nuestros, a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros padres.
Estas conductas llevan poco a poco a una lenta auto-renuncia de nuestro propio SER.

La mujer medicina surge en nuestra sociedad como un despertar.

Debemos darnos cuenta de que todas esas cosas que una necesita, anhela o que siente como un vacío, se hallan en el propio interior.

La mujer medicina se sana a si misma.

Desde el momento en que empezamos a tratarnos con afecto, a priorizarnos y a entender que todo lo conseguido, e incluso lo perdido, es una hermosa enseñanza, aprendemos a ser mucho más fuertes.

La mujer medicina abraza su linaje femenino.

La mujer medicina es también la que ha conseguido sanar su pasado para caminar en libertad por su presente.

Algo así solo se consigue aceptando nuestras raíces, e incluso sabiendo perdonar aquello que, en su momento, nos hizo daño.

Perdonar no significa en absoluto claudicar o aceptar la mala conducta de “esa” persona. Significa, ante todo, “dejar ir” para avanzar, perdonar para seguir adelante manteniendo un vínculo sólido con nosotras mismas.

Cómo aprender a ser una mujer medicina

Para sacar fuera a la mujer medicina que llevas dentro, no es necesario tener una edad concreta. Esa madurez personal, psicológica y afectiva puede alcanzarse en cualquier momento en que una, por fin, se sienta dueña de sí misma.

Tienes derecho a amar con todo tu ser a tu familia, a tu pareja, a tus hijos y a tus amistades. Sin embargo, toda mujer sabia entiende que ninguno de estos afectos será auténtico si primero no aprendemos a querernos a nosotras mismas.

Quien no se ama lo suficiente espera que sean los demás quienes le traigan oxígeno, quienes apaguen sus miedos, sus dudas y sus vacíos.
Para ser mujer medicina debemos entender que quererse a una misma no es un acto de egoísmo, es un principio de salud mental.

La mujer medicina no espera nada de nadie, lo espera todo de sí misma porque se sabe valiente, digna, capaz y comprende cada una de sus emociones.

Una mujer medicina es humana, compasiva, sabedora de su poder, de su inspiración, de su permanencia, de su caos y su orden, es defensora de su vida, de sus necesidades, de sus sueños.

Una mujer medicina es aquella que llena de energía, que infunde y transmite cariño, que abraza al amor con amor, que eleva sus secretos, que profundiza, que es generosa, que conoce el perdón, que vive en gracia, que enseña a saber.

Una mujer medicina es aquella que cuelga siempre del corazón, que pisa fuerte, que es consciente de lo que ocurre a su alrededor, que resulta determinante. No conoce la perfección ni la imperfección, simplemente ES. Y con esa potencia ayuda a los demás a SER.

Pero ser mujer medicina también es saber decir basta, ser en definitiva una misma, no necesitar, pero amar sin medida y por encima de cualquier posibilidad. No hay nada tan fuerte como el amor de una mujer que pone su empeño en su bienestar, que se acepta a sí misma, que comprende su presente y tiene en cuenta su pasado.

Toda mujer tiene dentro del alma una guerrera que le da luz, que le brinda esperanzas, fuerzas y armas para luchar. Es esa guerrera interior la que le ha curado sus heridas, la que ha sanado traiciones, desengaños y rechazos.

Y esa luz es la misma que le hace madurar, explotar su inteligencia, saber manejarse, equilibrar su intuición y su razón, hacer bello el arte de la vida y de la lucha ante las adversidades.

Ser mujer medicina no siempre es fácil, hay mucho que defender. Hay que luchar contra todo aquello que no nos permite sentir lo que cada momento transmite, que intenta manejar nuestros derechos, que intenta someter nuestros sueños, que menosprecia nuestras necesidades.

Un mujer medicina es una mujer consciente de sí misma, de lo que es, de lo que ha sido y de lo que es capaz de SER.

Y un día, re-nací, me convertí en esa mujer, en la mujer Medicina de mi SER, abrazando mi pasado con mi infancia no vivida y mi pubertad olvidada, agradeciendo a la vida cada experiencia, perdonando, pero sobre todo comprendiendo y amando a las mujeres de mi linaje.

Porque la mejor cura es la aceptación y conexión con nuestro SER.

“Yo creo que una mujer que se ama a sí misma es una fuerza poderosa y atractiva, apasionada, y me comprometo, desde este día en adelante, a amarme a mí misma en forma profunda y extravagante.”

¿Y tu también te comprometes?

 

Mi pubertad olvidada

Hoy te platicare un poco mas sobre mi, en el post anterior te hable de mi infancia no vivida por si te lo perdiste anteriormente y si resuenas conmigo puedes leerme en el enlace.

La idea de que yo te exprese y te cuente sobre mi vida se basa en el aprendizaje mutuo, durante los últimos dos años, he sufrido cambios tanto físicos como a nivel consciencia, puedo decirte que actualmente veo las experiencias del pasado como aprendizajes y agradezco cada situación que viví en el pasado, porque estas me han enseñando y sigo aprendiendo mucho.

Era un 11 de mayo, yo cumplía 11 años..me desperté con la fantasía de toda niña, que todos me felicitaran por mi cumpleaños, principalmente mi familia, pero empezando por papá, no estaba en casa anda en una de sus tantas borracheras.

Me levante de la cama, mamá estaba lavando ropa y tendiéndola, me acerque a ella con la intensión de recibir mi abrazo, pero no le dije nada, se suponía que ella debía saber que era mi cumpleaños.. pero no se acordó, me sentí triste y abandonada.

Recuerdo que la tristeza se demostró en mi cara, mas tarde, alrededor de las 4pm, mamá me pregunto que me pasaba, entonces le dije que era mi cumpleaños y me contesto; “Hay se me había olvidado”.

Paso el tiempo cumplí los 12 años, en esa edad yo entraba a la pubertad, los cambios en mi cuerpo comenzaban a suceder, mamá en su nivel de consciencia me platico a grandes rasgos  lo que seria la menstruación y lo poco que yo sabia de los libros en la escuela.

Cuando la menstruación llego, le comente a mamá, para mi todo era desconocido, mamá en su nivel de consciencia me dijo lo que debía hacer y ya..a nivel físico, pero emocionalmente yo me sentía sucia, me sentía impura, no quería salir a la calle porque sentía los ojos de la gente sobre mi.

Pero que creen, en ese tiempo en mi pueblo natal había feria, yo incomoda..y a mi familia se le ocurrió asistir a la feria del pueblo, no me podían “dejar sola”, así que fui con ellos..horror e incomodo momento, era la primera menstruación , me sentía terrible, pero eso no se podía expresar, porque no tenia ni voz, ni voto.

Cuando mis senos comenzaron a crecer, no me gustaba en lo mas mínimo..era terrible, cuando salia al centro del pueblo por tareas u otro mandado usaba playeras grandes como las de niño tipo rapero, pantalones flojos y rectos, tenia bonito cuerpo y bonita cintura no lo niego, pero lo detestaba, y lo detestaba porque con todo respeto los hombres del pueblo eran rabo verdes, y mi autoestima por los suelos, y mamá ni enterada de esta situación emocional y físico, pero no la culpo, la comprendo.

Tenia 21 años y no me sentía sexy, no usaba blusas escotadas, ni de tirantes, ni entalladas, tenían que ser holgadas, el pantalón ya lo había superado ya los usaba entallados, me sentía gorda, fea.

Mi pensamiento se convirtió en machista, no me agradaba ver a mujeres con tirantes, escotadas ni entalladas, porque las veía irrespetuosas.

Puedo decirte que he cambiado mi pensamiento machista, meses atrás llego el punto final, ese punto donde ya no aguantas mas tu pensamiento y decides cambiarlo, ese mismo día les escribí un poema a mi Linaje femenino.

Hoy decido sanar el linaje femenino
Hoy decido soltar mi actitud machista,
Hoy decido SER yo
Hoy decido dejarme amar
Hoy decido permitirme ser débil
Hoy decido permitirme llorar si así lo deseo,
Me canse de mi actitud machista
Y hoy me di cuenta de que solo era protección, una barrera que no me permite SER yo.
Hoy decido perdonar a cada una de las mujeres de mi clan,
Entiendo ahora que no fue su culpa,
Entiendo ahora que era el nivel de consciencia que ustedes tenían.
Abuelas, tías, primas, sobrinas, hermana y mamá las perdono y las amo así como fueron, así como son,
Agradezco sus vivencias, gracias a ellas ahora yo estoy aprendiendo,
No quiero ser como ustedes,
Abuelas, mamá las amo, durante mucho tiempo las juzgue, juzgue su sumisión y eso me llevo a tener una mentalidad machista.
Hoy las entiendo, las amo, las perdono y les agradezco.
Hoy también me perdonó.
Hoy decido soltar,
Hoy decido liberar,
Hoy decido SER yo.

  • Blanca De la Cruz

Tras el poema que escribí, me sentí liberada, puedo contarte todo esto tranquilamente, y decirte que me siento en paz, me siento mujer y me siento sexy, si, ya puedo ir al super en blusa de tirantes (gran reto superado y emoción sanada), ya puedo andar en shorts cortos por la calle, pues me siento libre, me siento sexy, me siento plena, falta mucho, mucho aun por trabajar en mi, cada día me voy superando, me voy amando cada vez mas, y cuando te amas, no hay vuelta atrás, aprendes a reconocerte como ese SER que eres realmente, ese que has venido a ser, me estoy descubriendo y me encanta esa persona que veo cada día en el espejo, antes la criticaba constantemente.

Este cambio no sucedió de la noche a la mañana, pasaron años, pasaron depresiones, situaciones que me hicieron ser la mujer que actualmente soy, y que cada día se va superando, el aprendizaje y el despertar de la consciencia se dio por resonancia, leyendo, conociendo a personas maravillosas, aprendiendo de ellas y sobre todo aprendiendo de los que tengo a mi alrededor (espejos).

Un frase que me esta ayudando mucho es:

Lo que tu pienses de mi esta en ti, lo que yo piense de ti esta en mi… 💞

Y si llegaste hasta acá, déjame darte las gracias, gracias por ser parte de mi, gracias por resonar conmigo y sigamos aprendiendo juntos que aun falta mucho camino.

 

Mi infancia no vivida

Para llegar a ser la mujer, esposa, y madre que actualmente soy, he tenido que vivir antes muchas situaciones que ahora veo como aprendizajes, pues despertar a este nivel de consciencia que actualmente tengo no se da de la noche a la mañana, y tampoco es que sea tan elevado y que ya sea un guru espiritual, para nada, simplemente veo con mas claridad las cosas y/o situaciones y decido si dejo que me afecten o simplemente aprendo de ello, trato siempre de que sea lo segundo.

Somos padres Unschoolers, y la confianza es la base primordial para que el Unschooling funcione y ¿que pasa cuando TU no confías ni en TI mismo?, ¿como puedes darle a tus hijos la libertad y confianza que necesitan si tu como madre o padre no sabes dártelo a ti?, bueno en su momento me paso, no confiaba en mi misma y por ende no podía darle a mi hijo la libertad y confianza que queríamos darle.

Hoy te platicare un poco de mi y sobre mi infancia no vivida, no vivida en paz, no vivida con bienestar y del cual yo deduzco que todo comenzó allí, la confianza en mi no se formo, no se creo durante este tiempo y que ahora en mi vida adulta y como madre me afecto pero que poco a poco voy empoderándome de mi misma, para darle a mi hijo el bienestar, la paz, la armonía y tranquilidad pero sobre todo la confianza necesaria durante esta etapa de su vida, su INFANCIA.

No recuerdo ABSOLUTAMENTE nada antes de los 8 años de edad, es decir, mis recuerdos comienzan a partir de los 8 años en adelante, se que tengo bloqueada toda esa parte muy dentro de mi y que posiblemente lo que viví durante ese tiempo no me agrado y por eso lo bloqueé como protección.

Mi infancia fue así; Papá fue Alcohólico (padre ausente), mamá trabajaba para sustentar los gastos porque mi padre no aportada el suficiente ingreso económico para la familia y yo me encargaba de cuidar a mis hermanos menores, yo soy la segunda hija de 5 hijos, a mis 8, 9 años de edad les preparaba la comida, les cambiaba el pañal etc. Hubo un tiempo en que mamá se iba a trabajar la semana completa, es decir se iba un Domingo en la noche y regresaba el viernes por la tarde, toda la semana, ademas de asistir a la escuela yo me encargaba de los mas peques de la casa, a mi corta edad tenia que “hacerla de mamá sustituta”, no podía, recuerdo que había días en que me frustraba y les gritaba, los regañaba, en las semanas que mamá se iba, papá también se ausentaba en su alcoholismo, osea me quedaba yo sola en casa con los mas peques por 2 o 3 días si papá volvía, en las mañanas me levantaba a buscar algo para prepararles el desayuno antes de ir a la escuela, los pasaba a dejar a casa de una Tía, me iba a la escuela, regresaba, pasaba por ellos y así la rutina de la semana, sin mis padres, me frustraba mucho y aun así, mis padres se molestaban cuando me sacaba un 7 en la escuela…

Pero ahora que lo estoy relatando puedo decirte que ya no me duele, apenas hace 2 años atrás me dolía muchísimo y sentía rencor hacia mis padres, pase por una etapa de duelo, llore, me deprimí y luego comprendí porque me sucedió, los comprendí a ellos, a mis padres, ese era su nivel de consciencia, a su manera nos amaban y nos siguen amando a su manera, y los amo, así como son, así como fueron, los comprendo y ya no pretendo cambiarlos.

¿Pero como inicie el empoderamiento en mi?

Leyendo, escuchando, aprendiendo y comprendiendo. Como bien saben me gusta mucho investigar y comencé con lecturas sobre la libertad emocional porque llegue a un punto donde ya no soportaba mi dolor y decidí ponerle fin, pero no sabia por donde comenzar, planee volverme zen, ser budista, asistir con psicólogos, terapeutas, pero no lo hacia, algo mas dentro de mi me decía, la respuesta esta dentro de ti.

Un día a través de un vídeo de Youtube conocí a Enric Corbera, que en lo personal me ha ayudado muchísimo para comprender el porque de las cosas y/o situaciones que me suceden, ademas de las lecturas del Dr. David R. Hawkins y otros textos sobre Bioneuroemoción y Biodescodificación de los cuales recomiendo mucho.

Ahora me encuentro cuidando y amando a esa niña que no vivió su infancia con bienestar, buscando siempre mi paz y armonía interior para poder compartir con los que me rodean, especialmente con mi hijo y mi esposo.

Les estaré platicando sobre mi, porque aun tengo mucho que quiero compartir con ustedes y pienso que si estas resonando conmigo, entonces estamos aprendiendo mutuamente y que ambos buscamos el bienestar nuestro y de nuestros hijos.

“Los seres evolucionados no tienen la necesidad de competir o tener la razón, tampoco de mentir o de aparentar ser, ya son… Respetan a los demás y son amorosos, comprenden, observan, ayudan y sobre todo se aman y aman”

 

 

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